Y si Disney hubiese desarrollado a sus príncipes

En el tren con una amiga, nos fijamos en que los príncipes de Disney más antiguos no tenían ningún tipo de relevancia. Era un tío que venía, besaba a la chica y luego se casaban. Porque sí.

Entonces me pregunté: “¿qué habría pasado si Disney les hubiese dado personalidad?” y mi amiga respondió “sería todo pura masculinidad tóxica”. ¡Pero yo no lo tengo tan claro!

Sí, es verdad que para los pocos segundos de película que acaparaban los príncipes en la pantalla se convertían en un reflejo de su época y de la dominación sobre la mujer. Él llegaba a salvarla con un beso y luego se casaban sin más, aunque apenas hubiesen hablado.

Este es quizás el caso de Encantador, el príncipe de Blancanieves, que aparece unos segundos al principio, otros al final y… ¡TADÁAAA! ¡BODA!

Felipe, sin embargo, tiene varios minutos añadidos en los que Disney únicamente aumenta la acción heroica del príncipe introduciendo una lucha contra Maléfica. Luego llega, besa a la chica y ¡TADÁAAA! ¡BODA!

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Imagen: Príncipe Felipe a caballo luchando contra Maléfica transformada en dragón.

Si vamos por ese camino, sí, todo pinta a que habría sido un espectáculo de masculinidad tóxica. Alguien podría decirme que Disney siempre ha tenido personajes masculinos que podían ser en mayor o menor medida el cliché de un héroe, pero no tóxicos… Sí, pero es que aquí estamos hablando de príncipes y princesas, que es un tipo de historia muy distinto. ¿Os imagináis que Disney hubiese desarrollado a sus príncipes y la trama girase en torno a las conductas de control y posesión sobre ellas? El mantenerlas como suyas y ante cualquier peligro reaccionar como un gallito hinchando el pecho para defender a la pobre desgraciada.

No, lo que tenemos son historias en las que el príncipe no pinta nada, la princesa normalmente tiene que superar una serie de baches en su historia que desembocan en “la tragedia” final, donde el príncipe sí ha de salvarla. Si nos quitan eso… nos lo quitan todo.

¡Pero entonces apareció Eric! Y aunque Disney sigue sin dar un buen trasfondo a este príncipe, sus apariciones en la película son casi constantes. Este es el ejemplo que saqué cuando mi amiga me respondió que todo quedaría lleno de masculinidad tóxica, “pues con el príncipe Eric no lo hicieron tan mal”.

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Imagen: Príncipe Eric, pelo negro y ojos azules, sonriendo. Es un primer plano pero de fondo se ve la playa.

Es un joven del que no nos cuentan nada, sólo que es un príncipe al que Ariel ha rescatado y que tiene una obsesión con devolver el favor a la chica que le salvó la vida durante el naufragio. Eric es un chico encantador con Ariel en todo momento, la acoge en su palacio, la lleva de paseo a conocer sitios… se comporta como si fuese una invitada real, básicamente. Sin embargo, se ha prometido a sí mismo que encontrará a la chica que le salvó la vida y es ahí donde Úrsula mete sus manazas.

Tenemos un chico noble, fiel a su palabra, sensible, simpático y encantador durante toda la película, o sea que Disney no lleva taaaaaaaan mal lo de saltarse la masculinidad tóxica. Sólo le faltó comentarnos más sobre Eric, ¿quién está en el trono mientras él es príncipe? ¿qué hace en sus tiempos libres? ¿qué le gusta? ¿qué talentos tiene? De Ariel sabemos todo eso y más.

Con el tiempo ha metido nuevas ideas entre los príncipes, el desastroso, antihéroe, patoso y fracasado de Flynn en Enredados, que tiene un buen desarrollo de personaje pero no un buen planteamiento. Aparece en la vida de Rapunzel sin más, acaban metidos en la misma trama y luego él se desarrolla de la misma forma que Rapunzel también evoluciona. Sin embargo, ¿sabíamos algo sobre él que no fuese “patán que quiere ser rico”? No.

Por último, con Frozen nos traen una idea innovadora: el príncipe como villano. Tengo que confesar que la película no me gusta nada, pero Hans es el primero que nos trae un planteamiento curioso (es el último de una larga línea familiar y quiere un trono) y una idea que hasta entonces no había hecho (convertir al príncipe azul en villano). No me gusta cómo se ejecutó, puesto que era increíblemente predecible, pero lo que menos me gustó es que Hans no evoluciona absolutamente nada. En defensa de Disney diré que quizás no era tan importante en una película de dos horas desarrollar al villano y centrarse en la relación de las hermanas.

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No creo que Disney sea incapaz de entrar en conceptos nuevos. Primero, porque siempre ha estado haciendo cosas nuevas (sus historias sacadas de libros clásicos, leyendas o cuentos tradicionales estaban modificadas hasta convertirlos en algo agradable de ver) ni tampoco creo que vayan a liarla irremediablemente. Sólo creo que deberían darse cuenta de que incluso en las historias para chicas, desarrollar un buen personaje masculino sin caer en los tropos de siempre también es importante.

Si no, que se lo digan a Jane Austen y cómo planteó, ejecutó y desarrolló al personaje de Flitzwilliam Darcy. Cuando me relea ese libro me gustaría hablar de por qué es tan buen personaje masculino y de cómo su desarrollo destruye la masculinidad tóxica en una época donde los roles de género eran cadenas alrededor de las personas.

Queda todo dicho. ¡Muchas gracias por leerme, nos vemos en dos semanas!

¡Ciao, ciao!

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